We Can’t Dance

We Can’t Dance
El Último Grito de Genesis con Phil Collins

Lanzado en noviembre de 1991, We Can’t Dance es el decimocuarto álbum de estudio de Genesis y el último que cuenta con Phil Collins como vocalista principal antes de su partida en 1996. Este álbum marca el final de una era para la banda, combinando el sonido pop-rock accesible que definió su éxito en los años 80 con elementos más introspectivos y progresivos que rememoran su legado anterior. We Can’t Dance fue un gran éxito comercial y crítico, consolidando a Genesis como una de las bandas más icónicas de su tiempo.

Después del éxito masivo de Invisible Touch (1986), Genesis se tomó un descanso prolongado mientras sus miembros se concentraban en proyectos en solitario. Phil Collins, en particular, había alcanzado el estatus de superestrella en solitario, lo que planteó preguntas sobre el futuro de la banda. Sin embargo, en 1991, Collins, Tony Banks (teclados) y Mike Rutherford (guitarra y bajo) se reunieron para trabajar en lo que se convertiría en We Can’t Dance.

El proceso de grabación fue colaborativo, con la banda componiendo y desarrollando las canciones a partir de improvisaciones y sesiones de estudio. Este enfoque permitió que cada miembro aportara ideas frescas, resultando en un álbum que, aunque accesible, muestra una notable diversidad en términos de estilos y temáticas.

We Can’t Dance es una mezcla de pop-rock y baladas introspectivas, salpicado de canciones que abordan temas sociales y personales. El álbum abre con «No Son of Mine», una poderosa balada que narra la difícil relación entre un padre y su hijo. Con su característico riff de guitarra y la emotiva interpretación vocal de Collins, la canción se convirtió en uno de los grandes éxitos de la banda.

«Jesus He Knows Me» es una sátira mordaz sobre los televangelistas y la hipocresía religiosa, mostrando el lado más irónico y mordaz de la banda. La canción, con su ritmo contagioso y su letra punzante, es un ejemplo de cómo Genesis podía mezclar comentario social con música pegajosa.

«I Can’t Dance», una de las canciones más icónicas del álbum, es un himno humorístico sobre la falta de habilidades para el baile y la superficialidad de la cultura popular. Su riff de guitarra minimalista y su estribillo repetitivo hicieron de esta canción un éxito masivo, demostrando que Genesis podía crear música pop efectiva sin perder su identidad.

Por otro lado, el álbum también presenta baladas más profundas como «Hold on My Heart», una canción suave y melódica que destaca la capacidad de Collins para transmitir emoción con sutileza. «Fading Lights», que cierra el álbum, es un tema épico que reflexiona sobre el paso del tiempo y la mortalidad, sirviendo como un adiós melancólico a una era de la banda.

We Can’t Dance fue un éxito comercial impresionante, alcanzando el número uno en las listas de álbumes del Reino Unido y vendiendo millones de copias en todo el mundo. El álbum generó varios sencillos exitosos, incluidos «No Son of Mine», «I Can’t Dance», «Hold on My Heart», y «Jesus He Knows Me», todos los cuales recibieron una amplia difusión en radio y televisión.

La gira que siguió al lanzamiento del álbum también fue un éxito rotundo, consolidando a Genesis como una fuerza en el escenario global. Sin embargo, para muchos fanáticos y críticos, We Can’t Dance también simboliza el final de una era. Poco después de la gira, Phil Collins anunció su salida de la banda para concentrarse en su carrera en solitario, marcando el fin de la formación más exitosa de Genesis.

A lo largo de los años, We Can’t Dance ha sido reconocido como uno de los álbumes más importantes de Genesis, tanto por su calidad musical como por su significado en la historia de la banda. El álbum captura a Genesis en un punto de madurez, capaz de combinar su inclinación por las grandes melodías con letras que abordan temas más profundos y complejos. Aunque algunos críticos vieron el álbum como una desviación hacia un sonido más comercial, muchos elogian la capacidad de la banda para seguir evolucionando mientras se mantenían fieles a sus raíces.

We Can’t Dance es más que un simple álbum de Genesis; es un testamento de una banda en plena evolución, capaz de moverse con facilidad entre géneros y estilos mientras aborda temas tan variados como la paternidad, la religión, la superficialidad y el paso del tiempo. Es un disco que encapsula el final de una era dorada para Genesis, y aunque marcó la salida de Phil Collins, dejó una huella indeleble en la música de los años 90. Para los fanáticos de la banda y los amantes del rock en general, We Can’t Dance sigue siendo una obra esencial, un recordatorio del poder de la música para resonar en lo personal y lo universal.

GENESIS WE CANT DANCE
We Can't Dance
Lanzamiento: noviembre 11, 1991
2
Disquera: EMI
Estado: Usado, Edición Nacional (CO)
Manufactura: Colombia
Catálogo
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